Ya hemos iniciado la fase 0 del desconfinamiento y en esta fase se nos permite salir un poco más.

Mucha gente está contenta porque ya puede salir a la calle, pero no todo el mundo lo va a vivir de la misma forma. Hay personas que empezaran a sentir ansiedad ante este nuevo movimiento.

Todo depende de la evaluación de riesgo que cada persona haga de la situación. El psicólogo cognitivo Richard Lazarus llamo a este proceso el síndrome general de adaptación.

La teoría de Lazarus nos explica que cuando alguien se enfrenta a una situación potencialmente estresante realiza dos evaluaciones de la situación a) en primer lugar realiza una evaluación primaria para ver si esa situación es potencialmente peligrosa para ella y b) a continuación hace una evaluación secundaria donde determinará si tiene recursos para hacerle frente.

Traducido a la situación que estamos viviendo actualmente, nos encontramos con:

– Personas que consideren que salir al exterior sea peligroso porque pueden enfermar con facilidad (evaluación primaria) y además sientan que a pesar de las medidas de seguridad que siga, no puede hacer frente o no tiene recursos para afrontar la situación porque el virus es: potencialmente contagioso y su salud también depende de la actuación de seguridad de otras personas (evaluación secundaria). Por lo tanto no siente que tenga los recursos suficientes o la sensación de control sobre la situación.

– Otras personas sentirán que durante el estado de confinamiento han estado en un periodo de tranquilidad, calma y relax pero ahora deben pasar de nuevo a su ritmo de vida normal, con un estresor añadido: la posibilidad de contagio. Por lo tanto en la evaluación primaria ya calificaran la situación como potencialmente estresante y se le unirá la evaluación secundaria arriba comentada.

Esto generará que nos podamos encontrar con personas que:

– Vivirán la salida muy bien, sin ningún tipo de problema

– Vivirán la salida con un cierto temor, pero que se adaptaran fácilmente a la nueva situación.

– Vivirán la salida con ciertas complicaciones emocionales y psicológicas de mayor o menor grado, como por ejemplo:

– La incerteza como síntoma de ansiedad puede producir mucho malestar en las personas y será una de las
sensaciones que muchos vivirán. La incerteza puede darse sobre pensamientos futuros, relacionados con el
contagio o la economía. Por ejemplo nos podemos encontrar incerteza sobre:

 “si está contagiado”
 “ si la persona que ha pasado por su lado podía estar contagiada y le ha podido contagiar”
 “si con el que ha estado hablando le habrá contagiado”
 Además la incerteza laboral y económica que otras personas también sentirán.

– Tendencia a la hipocondríaca : la persona tendrá la creencia de que está infectado sin tener datos
objetivos y cualquier síntoma como la tos, fiebre, malestar en el pecho o una sensación de ahogo será
interpretada como que ya tiene la enfermedad. Y por lo tanto reaccionara con alarma ante cualquier
malestar.

– Aquellas persones que ya tienen cierta tendencia a la padecer problemas de ansiedad pueden desarrollar
crisis de ansiedad con síntomas como ahogo, palpitaciones o taquicardia, mareo (entre los principales
síntomas) y/o agorafobia: miedo a los espacios abiertos. Después de estar tanto tiempo encerrados pueden no
sentirse seguro en la calle por miedo a que le dé una crisis de ansiedad, o a sentir que el espacio es
demasiado amplio y abierto.

– Estados depresivos o depresión. Habrá personas que empezaran a padecerlo desde los inicios y otros que lo
empezaran a padecer más adelante. Todo dependerá de cuando conecten con la interpretación futura negativa
sobre el futuro a nivel económico, laboral y social.